Mate Amargo

Infusión sudamericana que afloja las penas, acerca amigos y despierta el alma.

miércoles, julio 20, 2005

Comienzo?

Me pareció buena idea inaugurar el blog con algo de Rayuela...obviamente no es original, pero hay veces que no está mal seguir un poco la corriente. Creo que ese capítulo además es la ventana que Cortázar abre para comunicarle al lector que está ahí...que hay alguien atrás del libro...como también hay alguien detrás de este blog.

Sobre el blog en sí...qué voy a decir...a veces pienso que tendría que haberlo empezado hace mucho, pero también pienso que va a terminar como tantas otras cosas que he empezado: me aburro y las dejo.

Veremos...

Morelliana

¿Por qué escribo esto? No tengo ideas claras, ni siquiera tengo ideas. Hay jirones, impulsos, bloques, y todo busca una forma, entonces entra en juego el ritmo y yo escribo dentro de ese ritmo, escribo por él, movido por él y no por eso que llaman pensamiento y que hace la prosa, literaria u otra. Hay primero una situación confusa, que sólo puede definirse en la palabra; de esa penumbra parto, y si lo que quiero decir (lo que quiere decirse) tiene suficiente fuerza, inmediatamente se inicia el swing, un balanceo rítmico que me saca a la superficie, lo ilumina todo, conjuga esa materia confusa y el que la padece en una tercera instancia clara y como fatal: la frase, el párrafo, la página, el capítulo, el libro. Ese balanceo, ese swing en el que se va informando la materia confusa, es para mí la única certidumbre de su necesidad, porque apenas cesa comprendo que no tengo ya nada que decir. Y también es la única recompensa de mi trabajo: sentir que lo que he escrito es como un lomo de gato bajo la caricia, con chispas y un arquearse cadencioso. Así por la escritura bajo al volcán, me acerco a las Madres, me conecto con el Centro -sea lo que sea. Escribir es dibujar mi mandala y a la vez recorrerlo, inventar la purificación purificándose; tarea de pobre shamán blanco con calzoncillos de nylon.


-- Morelli, o Cortázar, Rayuela.